Acis y Galatea. G.F. Händel

Acis y Galatea. G.F. Händel
Fecha y hora
2 abril 2026 | 19:00 h
Lugar
Teatro Pérez Galdós

Händel revisó el mito de Acis, Galatea y Polifemo hasta alcanzar en 1732 su versión más profunda. En esta propuesta, con escenografía de Carlos Santos, trasladamos la acción al presente: la interrupción de una boda por un antiguo pretendiente celoso desencadena la tragedia.

Dirección de escena: Bruno Berger-Gorski
Diseño de escenografía: Carlos Santos
Director musical: Beni Csillag
Escenógrafo: Carlos Santos
Orquesta de cámara IBF

Ana Marqués
Ana Marqués

Soprano

Beni Csillag
Beni Csillag

Director musical

Carla Sampedro
Carla Sampedro

Mezzosoprano

Román Bordón
Román Bordón

Barítono

Bruno Berger-Gorski
Bruno Berger-Gorski

Director de escena

Carlos Santos
Carlos Santos

Diseño escenografía

Händel se fascinó una y otra vez con la historia de Acis, Galatea y el celoso cíclope Polifemo, y entre 1708 y 1732 creó tres versiones de este amor trágico. Para nuestra puesta en escena hemos elegido la última versión, más madura y profunda.En la mitología, la bella ninfa de los mares Galatea no siempre rechazó a Polifemo; incluso llegaron a tener un hijo, Galatos. El cíclope, herido en su orgullo y corazón, convirtió su dolor en arte: de devorador de hombres pasó a cantor de su propia tristeza.En nuestra reinterpretación, junto al escenógrafo Carlos Santos, trasladamos la historia a hoy. Galatea y el joven Acis celebran su boda cuando irrumpe el celoso exnovio Polifemo y arrebata al novio. En su canto de lamento, Galatea transforma la sangre de Acis en un río, cuyas aguas la abrazarán para siempre.La fugacidad de la felicidad, el dolor de la pérdida y la fuerza del amor han dejado sus huellas en la música. La obra de Händel, que él mismo revisaba y adaptaba para cada nueva representación, sigue resonando con emoción y belleza.Hoy, el río Acis sigue fluyendo cerca del Etna, en Sicilia, mientras Polifemo espera, paciente y solitario, a su amada Galatea.La propuesta escenográfica parte de la iconografía de la pintura sobre el mito de Acis y Galatea,entendiendo la escena como un cuadro que cobra profundidad. Un marco de carácter barroco define el espacio, mientras el plano pictórico se desplaza hacia el fondo, abriendo el escenario y ampliando su percepción. Este plano se concibe como superficie de proyección, aportando dinamismo y transformación a la imagen, y permitiendo un uso más activo del espacio escénico, donde la acción trasciende el límite frontal de la pintura y convierte la escena en un lienzo habitable en diálogo constante entre mito, música y dramaturgia.

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